Historia del maquillaje en la Edad Media
- carolina cantillo
- 6 feb 2024
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 22 may 2024

La Edad Media abarcó desde el siglo V hasta el siglo XV, y fue un período de gran influencia de la Iglesia Católica y de la moralidad religiosa. El maquillaje en esta época estaba fuertemente influenciado por las creencias religiosas y las normas sociales. Se consideraba que el maquillaje era inmoral y asociado con la brujería, la vanidad y la tentacion, lo que llevó a la desaprobación social de su uso.
Según la doctrina de esta fe, el cuerpo había sido creado a imagen y semejanza de Dios y no necesitaba de cosméticos para embellecerlo. A pesar de esta posición de la Iglesia, las mujeres continuaron usando maquillaje gracias a su habilidad de crear productos naturales que las hicieran más bellas.

El ideal de belleza dominante en la Europa del Medioevo se relacionaba directamente con la
literatura de la época y el amor cortés, donde el caballero se emociona de forma sincera y noble por su dama, quien debe lucir como la Virgen María, considerada la mujer ideal. Por ello, la piel pálida, el cabello liso o ligeramente con rulos de color rubio, preferiblemente, era lo que se buscaba. Una apariencia que parecía sencilla, pero que no era fácil de alcanzar por las mujeres.
Algunos de los productos utilizados en el maquillaje de la Edad Media eran:
Polvos de origen natural, como harina de arroz o almidón de maíz, para crear una tez pálida y suave.
El rubor se obtenía a partir de ingredientes naturales, como bayas trituradas o jugo de remolacha, para dar un aspecto sonrosado a las mejillas.
Las sombras de ojos se elaboraban a partir de minerales triturados, como el óxido de hierro, y se aplicaban en los párpados para realzar la mirada.
Los pintalabios se elaboraban a partir de ingredientes naturales, como frutas trituradas o tintes vegetales, para dar color a los labios.
Las tendencias de maquillaje en la Edad Media variaban según la región y la clase social. Algunas tendencias comunes incluían:
Tez pálida: Una tez pálida era considerada un signo de belleza y pureza. Las mujeres utilizaban polvos blancos para lograr este efecto.
Cejas delgadas: Las cejas se depilaban o se afeitaban para lograr una apariencia más refinada y elegante. Las mujeres a menudo se afeitaban las cejas y luego las volvían a dibujar más altas en la frente.
Ojos resaltados: Se utilizaban sombras de ojos oscuras para resaltar los ojos y crear una mirada intensa.
Labios rojos: Los labios rojos eran considerados sensuales y atractivos. Las mujeres utilizaban tintes naturales para lograr este efecto.
Espero que te haya gustado este blog y recuerda que "la belleza y la inteligencia son dos joyas que, cuando se combinan, crean un tesoro incomparable." Nos vemos en el siguiente blog. Recuerda dejar un like, comentar, y seguirme en redes sociales.




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