Historia del maquillaje en el Renacimiento
- carolina cantillo
- 7 feb 2024
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 16 may 2024

En los siglos XV y XVI, con la llegada del Renacimiento se dió un resurgimiento en las artes, la cultura y la educación, y este renacimiento también se manifestó en la moda y la concepción de la belleza. En la Edad Media, el cuidado personal de las mujeres estaba mal visto, y el maquillaje quedó en segundo plano. Sin embargo, la llegada del Renacimiento generó una transformación significativa en la percepción y práctica del maquillaje.
En este período, el ideal de belleza incluía una piel clara que, aunque seguía siendo apreciada, buscaba un enfoque más natural. En lugar de utilizar polvos blancos intensos, las mujeres optaban por una base de maquillaje más ligera, mezclando polvo de arroz con agua de rosas o aceite de almendras para crear una pasta que se aplicaba en el rostro. Esta base ayudaba a suavizar la piel y a ocultar imperfecciones.

Las cejas, preferiblemente poco pobladas, se llevaban arqueadas y bien definidas. El lápiz y el polvo de carbón se utilizaban para dar forma y definir las cejas. A menudo, las mujeres eliminaban sus cejas naturales y las reemplazaban por líneas delgadas y curvadas.
Se buscaba una frente muy despejada, y las mujeres a menudo retiraban parte de su cabello para ampliar visualmente la frente, influenciadas por el arte clásico y las representaciones de la belleza grecorromana.
Los labios se coloreaban con tonos sutiles de rojo y rosa en forma de corazón. Los pigmentos se obtenían de sustancias naturales como bayas y flores, y la forma de los labios se dibujaba delicadamente. El rubor se utilizaba para resaltar las mejillas con tonos rosados y melocotón.
Las sombras de ojos eran comunes, y se utilizaban colores como el oro, plata y marrón para resaltar los ojos, y la línea del ojo se marcaba sutilmente con delineador Khol, las pestañas podían oscurecerse con mezclas de sustancias como hollín y almendra. Además, se llegaban a pintar lunares porque se consideraban muy estéticos.

En el siglo XVI, los monjes de la basílica de Santa María Novella, en Florencia, crearon el primer gran laboratorio de cosméticos y productos medicinales relacionados con la belleza y el autocuidado. La civilización renacentista alababa el maquillaje, impulsando su uso y producción a gran escala.
Los primeros tratados de cosmética y belleza surgieron en Francia e Italia durante estos siglos. En el siglo XVI, se publicaron diversos tratados en francés e italiano que abordaban temas relacionados con la belleza, la higiene personal y el maquillaje. Estos textos ofrecían consejos sobre la preparación de ungüentos, recetas de belleza y prácticas cosméticas de la época. Además, destacaban la importancia de la tez pálida, los tintes para el cabello y otros elementos de la moda y la estética de la época.
En el siglo XVI, las nobles inglesas popularizaron el uso del maquillaje de plomo. La reina Isabel I de Inglaterra utilizaba albayalde de Venecia o azúcar de Saturno, una mezcla de plomo y vinagre, para cubrir cicatrices de viruela. Con el tiempo, la piel perdía su color, y se producía putrefacción dental y pérdida de pelo. En su corte, se popularizó el uso de salvia para blanquear dientes y pétalos de geranio como pintalabios, así como otros productos a base de mercurio para colorearlos.
Espero que te haya gustado este blog y recuerda que "la belleza y la inteligencia son dos joyas que, cuando se combinan, crean un tesoro incomparable." Nos vemos en el siguiente blog. Recuerda dejar un like, comentar, y seguirme en redes sociales.




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